Como novicios jesuitas tenemos la dicha
de tener un «tiempo de formación» junto a hermanos de otras órdenes religiosas,
masculinas y femeninas, que enriquecen y dan un matiz distinto a las «letras y
cosas espirituales» que necesitamos adquirir si queremos hacer «el mayor
servicio» a la Iglesia y al Mundo. Esta vivencia se concreta en el
Intercongregacional.
Ha sido una experiencia única de preparación
y crecimiento que nos ha permitido decir un sí al Señor Jesucristo más consciente
y decidido, y por el cual le damos gracias. Nos queda sino pedir al Señor que
podamos «sentir y gustar internamente» este regalo que nos permite vivir y del
cual él forma parte.
Jesús Mendoza
N.S.J.
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